Words in papers, words in books
Words on TV, words for crooks
Words of comfort, words of peace
Words to make the fighting cease
Words to tell you what to do
Words are working hard for you
Eat your words but don't go hungry
Words have always nearly hung me
What are words worth?
En
1981, Tina Weymouth y Chris Frantz miembros de la aclamada banda
pionera de New Wave, Talking Heads fundaron el proyecto alterno Tom Tom
Club y lanzaron su álbum debut homónimo que contenía este sencillo,
“Wordy Rappinghood”.
[1] En él, se cuestionaron la naturaleza y
multiplicidad de las palabras, llegando a preguntar “¿cuánto valen las
palabras?”
Y esa es una muy buena pregunta.
El
lenguaje es la manera en la que nos damos a conocer con el mundo. Ya
sea verbal, no verbal, oral o escrita, la comunicación se basa
profundamente en las palabras y en el contenido semántico y pragmático
que les atribuímos, el uso que le damos.
Hoy, más que
en cualquier otro momento en la historia de la humanidad, nos
encontramos en una etapa de “hiperconectividad”. Cerca del 46% de la
población mundial tiene acceso a una conexión de Internet hoy, lo que se
traduce en 3,381,738,600 personas conectadas.
[2] Es inegable el triunfo
que el avance tecnológico significa para la sociedad: el internet, los
dispositivos móviles y las nuevas tecnologías acercan a personas de
todas partes del mundo en una red abierta y plural donde la libertad de
expresión y el intercambio de ideas, pensamientos y sentimientos son
parte esencial de nuestro estilo de vida postmoderno.
Sin
embargo, en su libro “Los Guardianes de la Libertad” Noam Chomsky
argumenta que pese a esta democratización, los medios corporativos están
estructuralmente ligados a " fabricar consentimiento" de los intereses
de los grupos dominantes, la élite en la sociedad . Con filtros que
determinan lo que llega a convertirse en "noticia" - incluida la
publicidad, Chomsky sostiene que la propaganda es capaz de penetrar en
los medios de comunicación "libres" en medio de una sociedad occidental
ostensiblemente democrática a través de la auto-censura.
[3]
De
igual manera, este modelo se beneficia de la falta de rigor que los
usuarios suministran a la comunicación. En el océano de información que
muchas veces representan las redes sociales, distinguir entre hechos y
opiniones puede ser crucial. Es justo ahí donde podemos actuar.
Platón distinguía entre la opinión o creencia común (doxa) y el conocimiento (episteme). A diferencia de "2 + 2 = 4" que se basa en el razonamiento lógico-matemático, una opinión conlleva un grado de subjetividad e incertidumbre. La opinión oscila entre gustos y preferencias, a través de puntos de vista sobre cuestiones que conciernen a la sociedad y que tienen el poder de distorsionar o cambiar la manera de pensar de la mayoría de las personas.
[4]
Resulta
inevitable revisitar la expresión “todos tienen derecho a una opinión”.
Filosóficamente se trata de una falacia lógica ya que resulta
irrelevante si uno posee o no una autorización. Desde un punto de vista
retórico, la existencia de tal derecho falla en demostrar una
justificación para una opinión. Este argumento resulta inválido ya que
frecuentemente se usa como recurso para escapar el debate y no defender
una postura.
Harlan Ellison, escritor estadounidense
acuñó una polémica respuesta: “No, no tienes derecho a una opinión;
tienes derecho a una opinión informada.”
[5] En otras palabras, tienes
derecho a aquello que puedes argumentar.
Recordemos que
toda libertad conlleva una responsabilidad. Así que en vez de pensar en
libertad de expresión, pensemos en libertad de pensamiento. Y seamos
responsables de pensar críticamente. El impacto de lo que leemos,
escribimos y compartimos es mucho más grande de lo que pensamos. Una
noticia mal contada, una idea mal justificada o una postura erróneamente
argumentada puede generar un efecto bola de nieve en la gente que nos
lee, fomentando la desinformación, la ignorancia y el nulo debate
informativo. Y pasamos de actores comunicativos a meros consumidores pasivos a manos de los intereses corporativos. Así que la próxima vez que Tom
Tom Club pregunte “¿cuánto valen tus palabras?”, deténte por un segundo, respira y piénsalo dos veces. Y dínos porqué tu opinión es valiosa.
Referencias:
[1] Tom Tom Club – Wordy Rappinghood.
https://www.youtube.com/watch?v=6Vl1m5FYlAo
[2] Internet users in the world.
http://www.internetlivestats.com/internet-users/
[3] Noam Chomsky interview with Seung-yoon Lee.
https://chomsky.info/20150414/
[4] José Vives. Episteme y Dox en la Ética Platónica.
www.raco.cat/index.php/Convivium/article/download/76216/98994
[5] Harlan Ellison.
http://harlanellison.com/buzz/bws006.html
Otra Bibliografía consultada:
Patrick Stokes. No You're Not Entitled To An Opinion.
http://theconversation.com/no-youre-not-entitled-to-your-opinion-9978